Sal de tu zona de confort

Si eres de los que sigues este blog desde el primer día o ya has leído varias de mis entradas habrás visto más de una vez la palabra “cambio”. A parte de aparecer aquí, también forma parte de mis siete últimos meses. Desde entonces todo ha ido variando; mis pensamientos, mi actitud, mis acciones, mis planes….mi vida.

Una de mis premisas es estar en continuo aprendizaje y mejorando cada día, y para ello a veces es necesario realizar unos reajustes y hacer algún que otro cambio. Algunos son sencillos, no muy sacrificados, otros son más complejos y vertiginosos pero realmente necesarios. Estos últimos son los que más tememos.

¿Por qué tememos tanto hacer cambios que sabemos son para bien? Porque nos sacan de nuestra zona de confort, nos llevan a situaciones nuevas y pisamos terreno desconocido.

Nuestra zona de confort es esa situación en la que nos sentimos cómodos, pero no necesariamente felices. Todo lo que existe dentro de esa zona lo conocemos, llevamos tiempo viviendo con ello y no nos planteamos salir a explorar zonas nuevas, pues eso supondría exponernos a situaciones incómodas y desconocidas (aunque positivas y beneficiosas).

El ser humano siempre tendrá resistencia al cambio, aún sabiendo que éste es necesario y que traerá consecuencias positivas. Nuestros peores pensamientos vienen a nuestra mente, nos contagian de negativismo y comenzamos a elaborar excusas con argumentos infumables que, en realidad, no nos creemos ni nosotros mismos. Pero es lo único capaz de calmar nuestro miedo.

Como te comentaba, hace siete meses que tuve un punto de inflexión en mi vida y decidí que el cambio no podía esperar más. En ese momento sabía perfectamente las áreas de mi vida en las que debía trabajar pero, aunque al principio comienzas con ilusión y motivad@, ser consciente de los cambios que tienes que hacer da bastante vértigo y comienzas a plantearte si ese cambio es realmente lo que quieres y necesitas.

En este punto es cuando nos planteamos nuevas alternativas para mejorar o cambiar radicalmente; formas de vivir, de viajar, hábitos alimenticios, consumismo, amistades, lugar de residencia, etc.

Entonces comienzas a diseñar tu vida ideal, que en la teoría pinta bastante bien, pero a la hora de ponerla en práctica comienzan los sudores y el miedo se apodera de nosotros. Salir de esa zona y rebasar la línea que nos mantiene “a salvo” da mucho vértigo y nuestra mente viene a nuestro rescate con un catálogo bastante amplio de contras, excusas e ideas negativas. Comienza el “autosabotaje”.

Mensajes como “esa vida no es para ti”, “no es oro todo lo que reluce”, “esa idea tiene varios contras”, “¿y si…?”, “si haces eso no vas a poder hacer eso otro”, bombardean nuestra mente sin cesar y sin ningún tipo de compasión. Realmente los hemos atraído nosotros mismos para justificar nuestros miedos y evitar así salir de nuestra zona de confort. A mi me ha pasado, y a tí seguramente también.

Por suerte entendí que ninguna situación, y mucho menos una nueva, será perfecta. Al cambiar tendrás que adaptarte y aceptar los contras porque, ¿acaso la situación actual no tiene elementos negativos? La diferencia es que este cambio equilibrará la balanza e incluso se inclinará más hacia lo positivo. No busques la situación perfecta, busca la que te ayude a ser feliz, sobretodo a largo plazo.

Mi consejo siempre será que des un primer paso, uno muy pequeño, pero lo suficientemente importante como para sentir el vértigo, la consecuente curiosidad y por fin las mariposas en el estómago. A partir de ahí, una fuerza interior creada por ti te empujará a seguir adelante, consiguiendo objetivos y adquiriendo una confianza en ti mism@ con la que jamás habías soñado. De verdad, merece la pena dar el salto y aventurarse a alcanzar nuevas metas.

Te dejo un video que seguro te dará esa motivación que necesitas. Ánimo!

 

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