Mamá, de mayor quiero ser misionera

Así, de sopetón, se lo solté y me quedé más ancha que larga. Sólo tenía 10 años. Supongo que a mi madre no le sorprendió esa salida pero no tardó mucho en avisarme de que las misioneras vivían muyyyyyyy lejos de sus familias. Jugó bien sus cartas 🙂 aunque cuando ya fuí “mayor” esa idea desapareció, pero la vocación siguió, y sigue, ahí.

Muchas veces he deseado ser una súper héroe con un único súper poder, teletransportarme, sin gastos de envío eso sí. Poder estar en todos los sitios donde se requirieran dos manos y una cabecita pensante. Para mí es muy frustrante saber que me iré de este mundo sin poder haber ayudado a todo el que lo necesita. Está claro que es imposible que una persona sola pueda hacer todo eso, pero estaría tan bien que pudiera ser…. Nunca he dejado de echar un mano, es cierto que es algo innato y pura vocación, así que nace solo, pero hay retos que se antojan difíciles y es fácil darse por vencido. Ahí es donde entra la fuerza de voluntad y el esfuerzo, el pensar “¿y si consigo más de lo que pienso?¿y si no soy la única y gracias a muchos como yo lo logramos?para mi es un paso insignificante pero unido al del resto será un gran paso”. ¡Por eso acabo metida en todos los “saraos”! no es como tener mi deseado súper poder pero algo es algo 😉

¿Cómo empecé en esto? con la Fundación Vicente Ferrer, viendo una de las miles de galas benéficas que se han hecho (qué emocionante es pertencer a un país TAN solidario). Les propuse a mis padres apadrinar a un niño de la India, y apadrinamos dos. Hace taaaanta ilusión. Cuando recibes sus fotos es muy emotivo, no puedes evitar emocionarte (como estoy ahora, mientras escribo esto). Sus cartas. Sus progresos.

Esos chicos ya crecieron y han ido a la universidad. Después de aquello me lancé como madrina en solitario y apadriné a una niña. Aún está en mi vida.

Después me hice socia y voluntaria de Cruz Roja.

Más tarde conocí la fundación PLAN, donde apadriné un niño en Tanzania, que también sigue en mi vida.

Y hace menos de un año me uní a ACNUR y Greenpeace.

Además de eso, colaboro con dos grupos Teaming; uno de animales y otro para dar desayuno a los niños de nuestro país.

Como ves, ¡no paro! y reconozco que es fácil “captarme”. ¿Tú eres de l@s mí@s? seguro que sí 🙂 y si aún no lo eres pero te apetece poner tu granito de arena, ¡adelante! pincha en los enlaces, infórmate y anímate a colaborar. Hay gente que no quiere atarse a una ONG o fundación, y lo entiendo, para eso están las donaciones puntuales, que también son muy valiosas. Y recuerda que por poco que te parezca tu colaboración, ya estás haciendo MUCHO, más de lo que se te podría pedir.

Si te interesa saber mi experiencia o puedo ayudarte en algo, no dudes en escribirme.

Gracias por estar ahí. Que tengas un maravilloso día y a ser feliz! 😉

PD: si alguien descubre el súper poder de la teletransportación yo me ofrezco como conejillo de indias 😉

 

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Anímate y participa, quiero conocerte!