Deja de quejarte y pasa a la acción

Hace tiempo que decidí dejar de quejarme. ¿Por qué? Porque estar en una continua queja no hace más que amargar a uno mismo y a los que te rodean. No era de quejarme mucho en voz alta, pero sí para mis adentros y, sobretodo, veía los problemas como grandes montañas de arena cuando en realidad se asemejaban más a un pequeño granito.

Entendí entonces que cuando nos quejamos estamos centrando nuestra atención en lo negativo que nos rodea, y eso no nos deja ver todo lo demás. Nosotros mismos nos metemos en un círculo de negatividad y estamos cegados a todo lo bueno que tenemos, que SIEMPRE hay algo, pero para verlo necesitamos “cambiar el chip”.

Piensa en alguien que se queje continuamente, cuando te cuenta sus problemas, ¿no piensas “vaya mala suerte que tiene que todo le pasa a él/ella”? Las quejas y la negatividad nos convierten en personas amargadas con vidas, aparentemente, amargantes. ¿Queremos dar esa imagen?¿queremos ese tipo de vida? Yo NO. Y por eso decidí cambiar (recuerda que todos podemos hacerlo, sea a la edad que sea, que no te digan lo contrario).

Para ello necesitamos entender algo muy importante: hay situaciones que vienen sin ser buscadas, esas que no dependen de nosotros y que por muy positiva que sea nuestra actitud, no podemos evitarlas ni podemos disimular nuestro descontento, pesar o dolor. Hablo de los despidos, las muertes, las enfermedades… Son cosas incontrolables, pretender que no ocurran es perder el tiempo y resulta agotador. Hay que aceptarlas, enfrentarse a ellas y, aquí sí, superarlas lo mejor que podamos, permitiéndonos llorar, gritar o maldecir a más de uno. No por ello vamos a dejar que la excusa de lo incontrolable nos lleve a un punto de absoluta amargura. Tras el proceso de “duelo” debemos recomponernos y seguir adelante. Y es aquí donde entra la parte controlable. Nuestra actitud ante situaciones que no dependen de nosotros es totalmente controlable, nosotros decidimos hasta cuándo seguir llorando, lamentándonos, quejándonos. Tenemos derecho a hacerlo, pero el exceso de autocompadecimiento puede llevarnos a hundirnos de nuevo en el círculo vicioso de las continuas quejas y, desde ese punto, no podemos afrontar nada con energía y motivación.

Dicho esto, te propongo que durante esta semana “escuches” tu diálogo interno. Cada vez que te descubras quejándote por algo pregúntate “¿es algo controlable?¿me fastidia tanto como para que malgaste mi tiempo en recordarme lo negativo de esta situación?¿qué puedo hacer para cambiar esto que no me gusta?”. La mayoría de las veces podrás controlar esa situación y depende de ti cómo salgas de ella. Envíate el mensaje de que quejarte no cambiará nada y que sólo depende de tu actitud que eso deje de ser tan negativo o deje de causarte ese malestar.

Para que haya un cambio debemos dejar de quejarnos y pasar a la acción. Si haces lo mismo de siempre, ¿cómo pretendes conseguir cosas distintas? Te animo a que hagas este ejercicio, intenta reducir el número de quejas al día y plantea nuevas alternativas para afrontar esas situaciones, o simplemente, déjalas pasar. Sigue con otra cosa y céntrate en lo positivo. A mi me funcionó, y a ti también te funcionará 😉 Como siempre digo, las cosas malas vienen solas, ¡busca momentos felices!

Te dejo un video de Emilio Duró, te recomiendo encarecidamente que lo veas, es maravilloso y además te vas a reir mucho. Toma nota del mensaje que nos quiere transmitir y ponlo en práctica, tú puedes 😉 Para ver el video pincha aquí.

Quiero que me cuentes tus avances, escríbeme! Gracias por estar ahí. Que tengas un lindo día y a ser felices 😉

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