Creando hábitos mentales saludables

El lunes pasado veíamos la importancia de nuestros pensamientos, cómo estos influyen en lo que sentimos y en cómo actuamos. Estos hábitos mentales los hemos ido adquiriendo a lo largo de nuestra vida, ligados a veces a ideas irracionales que nos impiden ser felices. La buena noticia es que no son innatos, son fruto de un aprendizaje, lo que quiere decir que también podemos adquirir hábitos saludables, con paciencia y constancia. Lo más importante es querer que se produzca ese cambio y, si has llegado hasta aquí, es porque al menos te lo estás planteando. Así que enhorabuena por ese gran paso y manos a la obra 😉

Si has leído el post anterior, tendrás una idea de cuáles son esos pensamientos negativos recurrentes que no te benefician en absoluto y te alejan de conseguir lo que quieres. Si no es así, antes de seguir coge papel y boli y escribe esas cosas que te dices a ti mism@ y con las cuales sólo consigues desmotivarte o deprimirte. Pensamientos comos:

– Esto que me propongo me va a salir mal.

– Yo no valgo para desempeñar ese trabajo.

– Jamás conseguiré la vida que quiero.

– No tengo suerte.

– NO PUEDO (este es de los peores).

– Sólo me pasan cosas malas.

– Los demás me necesitan y tengo que estar ahí para servirles.

– Jamás conseguiré ser feliz si no encuentro pareja.

Una vez tengas esa lista hecha, la cual no se consigue hacer en 5 minutos (te recomiendo que hagas este ejercicio durante una semana y estés atent@ a esos mensajes negativos que te mandas), llega el momento del cambio.

Como decía antes, lo más importante es querer estar bien, querer cambiar y ser feliz. Es imprescindible tener una actitud receptiva.

Escribe ahora, al lado de cada pensamiento negativo, un pensamiento alternativo que sea positivo. No hace falta que sea totalmente opuesto, tiene que ser realista y que tú te lo creas, sino no vas a poder interiorizarlo. Por ejemplo:

Pensamiento negativo: Esto que me propongo me va a salir mal.

– Pensamiento no real: Esto que me propongo me va a salir genial. NO, pues cabe la posibilidad de que surgan dificultades, que requiera tiempo llegar a conseguir tu meta, y si partes de la base de que va a ir todo sobre ruedas, al primer contratiempo vas a tirar la toalla.

Algo más realista sería: Me he propuesto algo que otros ya han conseguido, con lo cual yo también puedo. Voy a ver los pasos que tengo que seguir para llegar a mi meta, iré paso a paso, esforzándome y visualizando mi objetivo para no desmotivarme. Sé que será duro pero quiero hacerlo y merecerá la pena.

Hacer estos cambios de pensamiento, sustituir los hábitos mentales negativos por otros positivos, no se consigue de un día para otro, hace falta constancia y trabajo. Tienes que tener en cuenta que esta es tu forma de pensar desde hace muchos años y romper con eso no es fácil, pero tampoco imposible. Y lo importante, recuerda, es no perder nunca la voluntad de cambiar. Es un beneficio para ti, para conseguir tus metas, y te lo mereces.

Y ahora te estarás preguntando, ¿cómo hago ese cambio días tras día?. Pues bien, a mi lo que más me funciona es la parada de pensamiento. Durante esta semana estate atent@ a tus pensamientos y, cuando identifiques uno negativo, dí “BASTA”, para ese pensamiento. Mándate el mensaje de que eso que estás pensando no te beneficia, y cámbialo por un pensamiento más positivo.

¿Por qué esta insistencia con cambiar nuestra forma de pensar? Por que si no nos creemos que podemos, que tenemos derecho a ser felices y que somos dueños de nuestra vida, no conseguiremos alcanzar nuestras metas, pues nuestros pensamientos negativos aparecerán para sabotearnos nuestro plan. Por eso es importante hacer el cambio de adentro hacia afuera.

Recuerda siempre esto:

Si cambias tus pensamientos, cambias tus emociones.

Si cambias tus emociones, cambias tu actitud.

Si cambias tu actitud, cambias tu vida.

Si cambias tu vida, cambias tu destino.

(Stephen Crane)

Tú decides cómo quieres sentirte, cómo te afecta el mundo que te rodea, cómo te enfrentas a las circunstancias, tú decides cómo quieres vivir. ¿Cómo quieres vivir? Cuéntamelo dejando un comentario o escribiéndome un mail, estaré encantada de conocerte 😉

Como siempre, gracias por estar ahí. Feliz día y a ser felices.

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