Cómo descubrir el trabajo de tus sueños

¿Cómo ha ido la semana? Después del último post, tendrás una idea de cómo quieres vivir y habrás hecho un diseño de lo que sería tú vida ideal. Si no es así, echa un vistazo a la última entrada y ponte manos a la obra, es un ejercicio imprescindible que te ayudará a tener las cosas algo más claras y a saber cuál será el próximo paso.

Si, por el contrario, ya has hecho tus deberes quiero que vayas al final del ejercicio y analices la última pregunta: ¿trabajarías?¿en qué?¿cómo sería tu trabajo ideal; sector, cargo, solo o en grupo, días de trabajo, horario, sueldo…?

Si eres de los pocos afortunados que ama su trabajo, que tiene el puesto que desea y está feliz con su sueldo, horario y compañeros, enhorabuena! Te doy el día libre 😉Pero si no perteneces a ese maravilloso grupo, sigue leyendo y sé el cambio que quieres en tú vida.

Algo que todos nos hemos preguntado alguna vez es qué haríamos si nos tocara la lotería. La mayoría dejaríamos nuestro trabajo sin pensarlo dos veces o lo cambiaríamos por otro por el que ni siquiera esperaríamos recompensa económica. Teniendo en cuenta que las probabilidades de convertirnos en millonarios de un día para otro son bastante bajas, nuestra misión es centrarnos en amar, en la medida de lo posible, nuestro trabajo y no cargar con un malestar que no tendríamos por qué estar sintiendo y que afecta al resto de nuestras áreas.

Siempre he sabido que el trabajo que desempaño actualmente no es el que deseo, no me hace feliz y algún día llegará a su fin. Pero es demasiado cómodo y me aporta multitud de privilegios que no tendría si trabajara de otra cosa. Es por ello que hasta hace poco no había movido un dedo por cambiar esa situación que me crea tanto malestar. Levantarte desmotivada por las mañanas debería ser motivo suficiente para hacer algo, pero estamos más seguros en nuestra zona de confort y nos desahogamos quejándonos constantemente y añadiendo, así, cantidades industriales de desdicha e infelicidad. Pero llegó un punto en el que ya no podía más, la ansiedad era más que evidente y me negaba a que la tristeza fuera la protagonista de mis jornadas laborales. Éste fue mi punto de inflexión, “culpable” de que hoy estés leyendo esto. Decidí que los muchos o pocos años que me quedaran de vida no estarían bañados por ese malestar al que yo estaba permitiendo el acceso.

Con lo primero que te topas al decidir que ese no es el trabajo que quieres realizar es con el desconocimiento de lo que sí quieres hacer. Hay gente que lo tiene claro (y si eres uno de ellos aprovéchalo y no ceses hasta conseguirlo) pero otros no tanto, convirtiéndose éste en un momento crítico ya que, por miedo o por vagancia, renuncian a su sueño. El esfuerzo requerido y la falta de confianza en uno mismo por no creer que aspirar a algo mejor es algo que nos merecemos, se convierten en los mayores obstáculos. Ambos aparecen en nuestra mente disfrazados de pensamientos como “necesito mi actual trabajo para pagar facturas y mantener a mi familia”, “soy mayor para cambiar de trabajo”, “lo único que se puede hacer es emprender y no cuento con ese dinero”, “tener el trabajo de mis sueños es una utopía”. Hace poco leí una frase que me gustó mucho y quizás te ayude a conseguir el empujón que necesitas, “La pasión por lo que haces te hará entender que los límites son mentales”. Si luchas con pasión, si crees de verdad que puedes aspirar a alcanzar tus objetivos, si confías en ti y entiendes que si otros han podido TU también PUEDES, no habrá límites en tú camino, sólo los que tu te pongas.

Teniendo claro esto, ya deberías tener la mente abierta para descubrir todo un mundo lleno de posibilidades, tantas como quieras imaginar. Me da igual la edad que tengas, seas hombre o mujer, si has estudiado o no, tu estado civil o si tienes hijos, lo único que te pido es que te dediques un determinado tiempo cada día para descubrir a qué te gustaría dedicarte.

Comienza por apuntar en una libreta lo que respondiste a las preguntas ¿trabajarías?¿en qué?¿cómo sería tu trabajo ideal; sector, cargo, solo o en grupo, días de trabajo, horario, sueldo…? A partir de hoy se te ocurrirán múltiples de opciones, ya que tu atención estará focalizada en este tema. Apúntalas todas, estúdialas detenidamente, analiza los pros y los contras y, si tienes la oportunidad, habla con personas que se dediquen a ese trabajo o busca información. Luego intenta imaginarte a ti mism@ desempeñando ese empleo y sé consciente de lo que tu cuerpo experimenta, ¿qué te ha hecho sentir mariposas, un trabajo en concreto, una función, un ambiente de trabajo….? anota todo esto. Algo que ayuda mucho (conmmigo funcionó) es recordar qué te entusiasmaba de pequeñ@, cuál era tu ilusión, qué querías ser. Si no te acuerdas, puedes preguntar a tus familiares o amigos, quizás algunos puedan darte información muy valiosa.

Una vez tengas claro qué te ilusiona (puede ser más de una cosa), escribe los pasos que debes dar para conseguir ese objetivo.

Quizás tengas que formarte, pues adelante, busca toda la información que necesites y plantéatelo. No hace falta que empieces hoy mismo, puede que no sea el mejor momento debido a la falta de tiempo o de dinero, pero cuánto más claro tengas los pasos a dar, más fácil será el proceso.

– Hay trabajos que se pueden “probar” siendo primero voluntario, haz la prueba, de esta forma te garantizas si es algo que te apasiona o no.

Lee todo lo que puedas sobre la temática de ese empleo, busca en internet, participa en foros, suscríbete a blogs y haz todas las preguntas que se te ocurran.

Durante todo este proceso te puede pasar que descubras que ese no es el camino que te ilusiona y, de repente, nuevas oportunidades aparecen ante ti. No tengas miedo a cambiar el rumbo, nunca sabes a dónde te puede llevar ese primer camino que escogiste creyendo que era el acertado. Lo que puedes tener claro es que si no te levantas y das el paso, no vas a generar nuevas oportunidades.

Cuando estás perdid@, el proceso de descubrir el trabajo de tus sueños se puede alargar bastante, yo he tardado cinco meses en sacar una idea clara, pero no es imposible. Recuerda que el primer paso ya lo has dado, has decidido cambiar tu situación laboral y eso, querid@ amig@, no todo el mundo está dispuesto a hacerlo. ¡Ánimo valiente! 😉

Cuéntame tus avances, tus descubrimientos, pregúntame lo que quieras, quizás mi experiencia pueda ayudarte. Sólo me queda darte las gracias por estar ahí y desearte un feliz día.

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